Cuando naces en 1979 vives de lleno los 90 y finales de los 80, y las aficiones y gustos se marcaban a fuego, esta web os da una idea de mis aficiones, una afición grabada a fuego, se sigue «fuerte en mi». Pues bien, aquella época trajo la llegada de Hobby Consolas, con su número 1 con la portada de Bart Simpson. Me marcó, tanto que esperaba con ansias su salida para ir a la librería del barrio a comprarla. Todo empezó en Octubre de 1991 pero ese año pasó algo más, salió en enero la Game Boy de manera oficial en España. Eso significó pedirla para cumpleaños, navidades, reyes, al ratoncito perez, si las aprobaba todas, etc… pero no llegaba.

Lo que sí llegó, en octubre Hobby Consolas, sorteando cada mes Game Boys. Era mi oportunidad, pero no era tan fácil como quiero la revista la compro. Un niño de 12 años en los 90 tenía que hacer maravillas para conseguir unas pesetas. Así que, tocaba ahorrar todo lo posible, con una gestión económica que los actuales criptobros o los más reputados economistas palidecerían. La visita de la abuela, los cumpleaños, cualquier ocasión para ahorrar, pero no era suficiente; un pacto con los progenitores, tareas domésticas a cambio de pesetas, mis primeros trabajos no cotizados servían para juntar lo necesario para esa revista soñada.
No solo era la revista, eran sus cupones de sorteos, sobres, sellos, etc. Recortaba los cupones con ilusión, los rellenaba con mi mejor letra, enviar y esperar.

Mes tras mes con la ilusión de conseguir esa Game Boy, que nunca llegó al menos por esa vía, unos reyes algún año después fueron benévolos.
Pero no todo acaba ahí, los cupones no fueron en balde, porque me tocaron dos premios. DOS. Lo cual, pensándolo bien, no está nada mal para un chaval que recortaba cupones en su habitación.
El primero fue Final Fight para Mega CD. Un juegazo. El problema era que yo no tenía Mega CD. Y no existía Wallapop. Ni eBay. Ni nada parecido. Así que lo guardé como oro en paño, con esa mezcla rara de orgullo y frustración que solo entiende quien ha vivido algo así. Un tesoro sin cofre donde meterlo.
El segundo fue un pack de True Lies, Mentiras Arriesgadas en España: el juego de Game Boy y la película en VHS. Schwarzenegger por partida doble. El juego por suerte llegó cuando ya tenía mi Game Boy para poder disfrutarlo, pero no tenía VHS para ver la película…
La Hobby Consolas para mí era mi medio para conseguir una Game Boy, algo que deseaba con todas mis fuerzas.
Pero… claro, me leía la revista. Era el internet de nuestra época, evidentemente ni YouTube ni redes sociales, nada, solo las revistas, el boca a boca y los rumores.
Aquella lectura era nuestra religión, nuestro oráculo, nuestro hackeo con la sección de trucos y códigos.
Nuestro suministro de decoración con posters de videojuegos, si salía un juego analizado con un 90, era un 90. Punto. No había segunda opinión que valiera.
Incluso nuestro material audiovisual con los VHS de regalo, aunque en mi caso tenía que ir a casa de un familiar a verlos. Por cierto, si queréis verlos ahora, los tenemos subidos en YouTube:
https://youtube.com/@retroboyandgirl
Eso es algo que echo de menos, la verdad. No la falta de información, sino esa sensación de que algo valía lo que valía porque te lo decía alguien en quien confiabas.
Hoy tenemos tantas fuentes que paradójicamente nos fiamos de menos.
Y ahí están guardadas como tesoros en casa todas mis HobbyConsolas desde el número uno hasta la llegada de PlayStation aproximadamente, que dejé de comprarlas.
En mi opinión de infante, Sony mató las consolas y la romántica guerra Sega Nintendo.
Pues eso, que la HobbyConsolas marcó una época. Y que cada euro que me costó, valió muchísimo más de lo que pesaba en papel.
¿Vosotros también érais de HobbyConsolas o erais de alguno de sus competidores? ¿Os tocó algo alguna vez? Venga, confesad.
